¿Por qué es mejor leer libros físicos? 7 Ventajas para tu Cerebro

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Por que es mejor leer libros físicos

Todavía recuerdo la migraña. Era un dolor punzante justo detrás de mis ojos, una sensación seca y eléctrica que ya se había convertido en mi compañera habitual de cada noche. Eran las 11:45 p.m., estaba acostada en la cama con las luces apagadas, pero mi cara estaba iluminada por el resplandor blanco y azulado de mi lector electrónico. Estaba intentando terminar el último capítulo de una novela de misterio, pero, para ser honesta, había leído el mismo párrafo tres veces sin entender nada.

Me llamo Elena, y durante años fui una defensora acérrima de la tecnología. «Es más práctico», le decía a mi madre. «Puedo llevar mil libros en la bolsa sin que pesen», le discutía a mis amigos. Pero esa noche, mientras me frotaba las sienes y sentía que mi cerebro estaba frito como un huevo en el desayuno, algo hizo clic. O más bien, algo se rompió. Dejé la tablet en la mesa de luz con un golpe seco, frustrada, y me quedé mirando la oscuridad de mi habitación.

No podía dormir. Mi mente seguía acelerada, sobreestimulada por la luz y las notificaciones que aparecían en la parte superior de la pantalla, interrumpiendo mi lectura cada diez minutos. Fue en ese momento de insomnio desesperado cuando me hice una pregunta que cambiaría mis hábitos por completo: ¿realmente estoy disfrutando esto? Al día siguiente, decidí investigar y experimentar en carne propia por que es mejor leer libros físicos que seguir atada a una pantalla, incluso en mis momentos de ocio.

El fin de semana que redescubrí el papel

Ese sábado decidí hacer algo radical. Guardé mi tablet en el cajón más profundo de mi escritorio y fui a una librería de segunda mano que está a unas cuadras de mi casa. Apenas crucé la puerta, me golpeó ese olor. Sabes de cuál hablo, ¿verdad? Ese aroma mezcla de vainilla, almendras y polvo antiguo que tienen los libros viejos. Los científicos lo llaman la descomposición de la lignina, pero para mí, en ese momento, olió a refugio.

Compré una edición de tapa dura, algo pesada, con hojas amarillentas. Me senté en un café cercano, pedí un té y abrí el libro. No hubo brillo de pantalla. No hubo batería parpadeando. Solo papel y tinta.

Lo primero que noté fue el peso. Sentir el progreso de la lectura en mis manos, ver cómo el montón de páginas en mi mano izquierda crecía mientras el de la derecha disminuía, me dio una sensación de logro espacial que la barra de porcentaje digital nunca me había dado. Empecé a entender intuitivamente por que es mejor leer libros físicos: mi cerebro estaba creando un mapa mental de la historia.

Recuerdo haber leído en un artículo de Wikipedia sobre la cognición, que nuestro cerebro trata el texto como un paisaje físico. Cuando leemos en papel, recordamos que tal evento sucedió «arriba a la izquierda, cuando el libro estaba grueso». En digital, todo es un pergamino infinito sin geografía. Esa tarde, leí 50 páginas de un tirón, sin distracciones, sumergida en una profundidad que no sentía hacía años.

Cuando mi cerebro dejó de hacer ‘scrolling’

La primera semana fue una desintoxicación. Me di cuenta de lo adicta que estaba a la inmediatez. Al principio, mi dedo buscaba instintivamente hacer «scroll» o tocar una palabra para ver su definición en Wikipedia. Pero el libro físico me obligaba a detenerme. Me obligaba a la paciencia.

Hubo una noche, cerca del día diez de mi experimento, en la que entendí a un nivel emocional por que es mejor leer libros físicos para la salud mental. Había tenido un día terrible en el trabajo, lleno de correos electrónicos, reuniones por Zoom y hojas de cálculo de Excel. Mis ojos ardían.

Llegué a casa y, en lugar de encender otra pantalla (la del libro electrónico), tomé mi novela de papel. La luz de la lámpara rebotaba suavemente en la página mate, no me agredía los ojos. Sentí cómo mi respiración se calmaba al ritmo de pasar las páginas. El acto mecánico de girar la hoja se convirtió en un ritual de pausa. Era un ancla en el mundo real.

Descubrí que la comprensión lectora es drásticamente diferente. En la pantalla, tendemos a escanear en forma de «F», buscando palabras clave. Con el libro físico, mi lectura era lineal, profunda y reflexiva. Retenía los nombres de los personajes, los giros de la trama y las metáforas con una claridad que me asustó. Me di cuenta de que, en digital, había estado «consumiendo contenido», pero en papel, estaba realmente «viviendo una historia».

Más allá de la nostalgia: La conexión humana

A las tres semanas, sucedió algo hermoso. Estaba leyendo en el parque y una chica se acercó. «¿Es ese el último de Murakami?», me preguntó. Asentí y terminamos hablando durante 20 minutos sobre literatura. Esa conexión espontánea jamás me había pasado sosteniendo un dispositivo gris y genérico.

Una cubierta de libro es una bandera, una señal de identidad que le dice al mundo quién eres y qué te interesa. Es un iniciador de conversaciones. Entendí entonces por que es mejor leer libros físicos también desde un punto de vista social. Los libros digitales son experiencias privadas, casi secretas; los libros físicos son puentes hacia otras personas.

Además, pude hacer algo que me llenó el corazón: cuando terminé el libro, se lo presté a mi hermana. Se lo entregué en la mano, con mis anotaciones al margen y una esquina doblada en mi capítulo favorito. No le envié un archivo; le entregué un objeto cargado de mi tiempo y mi afecto. Esa transferencia de energía es imposible con un e-book.

Lo que aprendí en el camino

Han pasado seis meses desde que guardé la tablet. No voy a mentir, todavía leo artículos en mi teléfono por trabajo, pero mi lectura de placer es 100% analógica. He recuperado mi capacidad de concentración y, lo más importante, he recuperado mi sueño.

Si te estás preguntando por que es mejor leer libros físicos y si deberías hacer el cambio, aquí está lo que mi experiencia me enseñó:

1. El sueño es sagrado: Desde que dejé de recibir luz azul antes de dormir, caigo rendida en 15 minutos. Mi cerebro asocia abrir el libro con «hora de descansar», no con «seguir procesando información».

2. La memoria visual es poderosa: Ahora puedo recordar citas casi textuales porque recuerdo visualmente dónde estaban en la página. Es como si el libro físico grabara la información en el cerebro con un cincel, mientras que la pantalla solo usa un lápiz borrable.

3. La satisfacción de la colección: Ver mis libros leídos en la estantería me da una satisfacción tangible. Son trofeos de mis viajes mentales. Me recuerdan quién era yo cuando los leí. Un archivo en la nube no tiene alma.

4. Sin distracciones no hay paraíso: Un libro no tiene notificaciones de Instagram, ni correos del jefe, ni avisos de batería baja. Es un dispositivo de una sola función: la inmersión total. Y en este mundo de ruido, eso es el verdadero lujo.

Preguntas que me hacen siempre

Desde que me volví una evangelizadora del papel, mis amigos siempre me cuestionan. Aquí respondo lo que más me preguntan sobre por que es mejor leer libros físicos según mi vivencia.

¿No ocupan mucho espacio en tu casa?
Sí, y me encanta. Los libros decoran, aíslan el sonido y dan calidez al hogar. He aprendido a donar los que no volveré a leer y a atesorar los que me cambiaron la vida. Una casa sin libros se siente vacía, como un hotel de paso.

¿No son más caros que los digitales?
A veces sí, pero he redescubierto las bibliotecas públicas y las tiendas de segunda mano. Además, un libro físico tiene valor de reventa; un archivo digital es dinero gastado que desaparece. Y sinceramente, la experiencia sensorial vale cada centavo extra.

¿No es malo para el medio ambiente cortar árboles?
Es una preocupación válida. Sin embargo, investigando descubrí que la basura electrónica de los dispositivos obsoletos es un problema enorme. Los libros de papel son reciclables y biodegradables. Además, si compras de segunda mano o usas la biblioteca, tu huella es mínima.

¿No te cansas de cargar peso en el bolso?
Al principio me molestaba, ahora me gusta. Ese peso me recuerda que llevo una historia conmigo. Es una carga dulce. Si el libro es demasiado grande («Los Miserables», por ejemplo), simplemente lo dejo para leer en casa y llevo uno de bolsillo para el transporte.

¿Realmente entiendes más al leer en papel?
Definitivamente. No es solo mi sensación; hay estudios serios que lo respaldan. Para textos complejos o aprendizaje, mi cerebro necesita el papel para subrayar, volver atrás y visualizar la estructura. En digital, todo se vuelve efímero.

Volver a lo esencial

Ayer por la noche, volví a mirar mi mesa de luz. Ya no hay cables, ni cargadores, ni luces de espera parpadeando en la oscuridad. Solo hay una lámpara cálida, un vaso de agua y mi libro actual, esperando pacientemente a que lo abra.

Entender por que es mejor leer libros físicos no fue solo una cuestión de preferencia intelectual para mí; fue un acto de salvación emocional. Fue la forma de decirle a mi cerebro que está bien desconectarse, que está bien ir despacio, que está bien tocar, oler y sentir.

Si te sientes agotado, si sientes que lees pero no absorbes, te invito a hacer la prueba. Ve a una librería, deja que tu olfato te guíe, compra ese libro que te llama la atención por su portada y siéntate en un banco. Apaga el teléfono. Abre la primera página. Te prometo que, en ese crujido del papel, encontrarás una paz que ninguna pantalla podrá darte jamás.

Referencias

  1. Wikipedia – La Lectura y sus procesos
  2. Scientific American – The Reading Brain in the Digital Age
  3. BBC Mundo – ¿Papel o pantalla?

Jesús García - Casitodoonline

Jesús García

Fundador de Casitodoonline, Desde hace más de 15 años me dedico a seleccionar suplementos de calidad y a escribir los contenidos de este blog, para ayudarte a entender y aprovechar mejor los beneficios de la salud natural.

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